El nino en la cima de la montan - John Boyne.pdf

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  • Ttulo original: The Boy at the Top of the MountainJohn Boyne, 2015Traduccin: Patricia Antn de Vez

    Editor digital: TitivillusePub base r1.2

  • A mis sobrinos, Martin y Kevin

  • PRIMERA PARTE

    1936

  • 1Tres manchas rojas en un pauelo

    Pese a que el padre de Pierrot Fischer no habamuerto en la Gran Guerra, su madre, milie,siempre deca que la guerra lo haba matado.

    Pierrot no era el nico nio de siete aos enPars que viva slo con uno de los progenitores.El nio que se sentaba delante de l en el colegiono vea a su madre desde que ella se haba fugadocon un vendedor de enciclopedias, y el matn de laclase, que llamaba a Pierrot Le Petit por lopequeajo que era, viva con sus abuelos en unahabitacin sobre el estanco que regentaban en laavenue de la Motte-Picquet, donde se pasaba lamayor parte del tiempo dejando caer desde laventana globos llenos de agua sobre las cabezas delos transentes, para luego insistir en que l no

  • haba tenido nada que ver con el asunto.Tambin el mejor amigo de Pierrot, Anshel

    Bronstein, viva solo con su madre, madameBronstein, en un apartamento en la planta baja desu propio edificio en la cercana avenue Charles-Floquet, pues su padre se haba ahogado dos aosantes cuando trataba de cruzar a nado el canal dela Mancha.

    Pierrot y Anshel, nacidos con slo dossemanas de diferencia, se haban criadoprcticamente como hermanos, con una madreocupndose de ambos cros cuando la otranecesitaba echarse un rato. Aun as, nunca sepeleaban, como suelen hacer tantos hermanos.Anshel era sordo de nacimiento, de modo que losdos nios haban desarrollado muy pronto unlenguaje de signos con el que se comunicaban confacilidad, expresando con dedos giles cuantonecesitaban decir. Incluso haban creado smbolosespeciales para ellos mismos, en lugar de utilizarsus nombres. Anshel eligi el signo del perro para

  • Pierrot, pues consideraba a su amigo generoso yleal, mientras que Pierrot adopt el signo del zorropara Anshel, de quien todos decan que era el nioms listo de la clase. Cuando utilizaban esosnombres, sus manos se movan as:

    Pasaban juntos la mayor parte del tiempo,chutando una pelota de ftbol en el Champ-de-Mars o leyendo los mismos libros. Tan ntima erasu amistad que Pierrot era la nica persona a laque Anshel permita leer las historias que escribaen su dormitorio por las noches. Ni siquieramadame Bronstein saba que su hijo quera ser

  • escritor.sta es buena indic por seas Pierrot,

    con los dedos aleteando en el aire mientras letenda un fajo de pginas a su amigo. Me hagustado la escena del caballo y la parte en la quedescubren el oro escondido en el atad. Ydevolvindole un segundo montn, dijo: sta nolo es tanto, pero slo porque tu letra es tanterrible que hay partes que ni siquiera heconseguido leer. Entonces, agitando un tercerfajo de pginas en el aire como si estuviera en undesfile, aadi: Y sta no tiene ni pies nicabeza. Yo en tu lugar la tirara directamente a lapapelera.

    Es experimental explic Anshel, a quienno le importaban las crticas, pero a veces sepona un poco a la defensiva cuando a su amigo nole gustaba alguna de sus historias.

    No insisti Pierrot, negando con la cabeza. Sencillamente no tiene sentido. No debesdejar que nadie la lea. Pensarn que has perdido

  • la chaveta.A Pierrot tambin le gustaba la idea de escribir

    historias, pero nunca consegua quedarse sentadoel rato suficiente para plasmar las palabras en lapgina. En vez de eso, se instalaba en una sillafrente a su amigo y narraba mediante seas cosasque se inventaba o alguna aventura que haba odoen el colegio. Anshel lo observaba con atencin,para transcribirlo todo ms tarde.

    As que esto lo he escrito yo? preguntaba Pierrot cuando por fin su amigo le dabalas pginas y l las lea.

    No, lo he escrito yo contestaba Anshel,negando con la cabeza. Pero la historia es tuya.

    milie, la madre de Pierrot, apenas hablaba yade su esposo, pero el nio pensaba en su padreconstantemente. Wilhelm Fischer haba vivido consu mujer y su hijo hasta haca tres aos, pero sehaba marchado de Pars en el verano de 1933,unos meses despus de que Pierrot cumpliera loscuatro. l lo recordaba como un hombre alto que

  • imitaba los sonidos de un caballo cuando lollevaba por las calles sobre sus anchos hombros, aratos al galope, algo que siempre lo haca chillarde pura satisfaccin. Tambin le enseaba alemn,para que recordara su ascendencia, y pona muchoempeo en ayudarlo a tocar canciones sencillas alpiano, aunque Pierrot saba que nunca llegara ahacerlo tan bien como l. Su padre interpretabamelodas tradicionales que emocionaban a losinvitados hasta las lgrimas, en especial cuandolas acompaaba con aquella voz dulce y potente,que tena la capacidad de evocar recuerdos ypesares. Pierrot quiz no tuviera grandes dotesmusicales, pero lo compensaba con su facilidadpara las lenguas: pasaba de hablar alemn con supadre a usar el francs con su madre sin la menordificultad. Su numerito para las fiestas consista encantar La Marseillaise en alemn y luego DasDeutschlandlied en francs, una habilidad que aveces haca sentir incmodos a los asistentes a lacena.

  • No quiero que vuelvas a hacer eso, Pierrotdijo su madre una noche, despus de que suinterpretacin hubiera causado una pequeadesavenencia con unos vecinos. Si quiereslucirte, aprende otra cosa. Juegos malabares,trucos de magia o a hacer el pino. Cualquier cosaque no suponga cantar en alemn.

    Qu tiene de malo el alemn? quisosaber Pierrot.

    S, milie intervino el padre desde labutaca del rincn, donde haba pasado la veladabebiendo vino en exceso, algo que siempre lodejaba rumiando sobre las malas experiencias quelo obsesionaban. Qu tiene de malo el alemn?

    No has tenido ya suficiente, Wilhelm? pregunt ella, volvindose para mirarlo con losbrazos en jarras.

    Suficiente de qu? De que tus amigos sedediquen a insultar a mi pas?

    No estaban insultndolo respondi ella.Es slo que les cuesta olvidar la guerra, nada ms.

  • Sobre todo a aquellos que perdieron a sus seresqueridos en las trincheras.

    Pero no les importa venir a mi casa acomerse mi comida y beberse mi vino.

    El padre esper a que milie hubiese vuelto ala cocina para llamar a Pierrot y rodearle lacintura con un brazo.

    Algn da recuperaremos lo que nospertenece dijo, mirando al nio a los ojos. Ycuando lo hagamos, recuerda de qu lado ests. Esposible que hayas nacido en Francia y vivas enPars, pero eres alemn hasta la mdula, como yo.No lo olvides, Pierrot.

    A veces, su padre despertaba en plena noche y susgritos reverberaban en los pasillos oscuros ydesiertos de su apartamento; el perro de Pierrot, DArtagnan, saltaba aterrado de su cesta, suba ala cama del nio y se colaba bajo las sbanas juntoa su amo, temblando. Pierrot se tapaba con la

  • manta hasta la barbilla y escuchaba a travs de lasfinas paredes cmo su madre trataba de calmar asu padre, susurrndole que todo iba bien, queestaba en casa con su familia, que slo haba sidouna pesadilla.

    Pero no ha sido una pesadilla oy decir asu padre en cierta ocasin, con voz temblorosa porla angustia, sino algo peor. Ha sido un recuerdo.

    En ocasiones, Pierrot se despertaba con lanecesidad de hacer una rpida visita al bao yencontraba a su padre sentado a la mesa de lacocina, con la cabeza apoyada sobre la superficiede madera, murmurando para s con una botellavaca volcada a su lado. Cuando eso ocurra,Pierrot corra escaleras abajo, descalzo, yarrojaba la botella al cubo de basura del patiopara que su madre no la encontrara por la maana.Muchas veces, cuando volva a subir, su padre sehaba levantado y, de algn modo, habaencontrado el camino de regreso a la cama.

    Ni el padre ni el hijo hablaban nunca de esas

  • cosas al da siguiente.Una vez, sin embargo, cuando Pierrot haba

    salido en una de esas misiones de madrugada,resbal en los peldaos mojados y cay rodandoal suelo; no se hizo dao, pero la botella quellevaba en la mano acab hecha aicos, y alponerse en pie se clav un fragmento en la plantadel pie izquierdo. Esbozando una mueca de dolor,se lo arranc y la sangre empez a manarrpidamente entre la piel desgarrada. Cuandovolvi cojeando al apartamento en busca de unavenda, su padre se despert y vio de lo que habasido responsable. Tras desinfectar la herida yasegurarse de que quedara bien vendada, sent asu hijo y se disculp por haber bebido.Enjugndose las lgrimas, le dijo a Pierrot que loquera muchsimo y le prometi que nunca mshara nada que pudiera ponerlo en peligro.

    Yo tambin te quiero respondi Pierrot.Pero cuando ms te quiero es cuando me llevas ahombros y finges ser un caballo. No me gusta que

  • te sientes en la butaca y te niegues a hablarnos a my a Madre.

    A m tampoco me gustan esos momentos contest su padre. Pero a veces es como situviera una nube oscura justo encima y noconsiguiera moverla. Por eso bebo. Me ayuda aolvidar.

    A olvidar qu?La guerra. Las cosas que vi. Cerr los

    ojos y aadi en un susurro: Las cosas que hice.Pierrot trag saliva, casi temiendo preguntar.Qu hiciste?Su padre esboz una sonrisa triste.Fuera lo que fuese, lo hice por mi pas. Eso

    lo entiendes, verdad?S, Padre contest Pierrot sin saber muy

    bien a qu se refera, pero le pareci una respuestavaliente. Yo tambin ser soldado si con eso tesientes orgulloso de m.

    Wilhelm mir a su hijo y le apoy una mano enel hombro.

  • Slo asegrate de elegir el bando adecuado.Despus de eso, estuvo sin beber durante

    varias semanas. Y entonces, tan repentinamentecomo lo haba dejado, la nube oscura de la quehaba hablado volvi, y empez otra vez.

    Su padre trabajaba de camarero en un restaurantedel barrio. Desapareca todas las maanas sobrelas diez y volva a las tres, y luego se marchaba denuevo a las seis para servir durante la cena. Encierta ocasin lleg a casa de muy mal humor ye