Diario أ­ntimo de Enrique Guzmأ،n - Revista Conservadora ... El Diario أچntimo de Enrique Guzmأ،n es

  • View
    1

  • Download
    0

Embed Size (px)

Text of Diario أ­ntimo de Enrique Guzmأ،n - Revista Conservadora ... El Diario أچntimo de Enrique...

  • www.enriquebolanos.org

  • Estimado lector:

    El Diario Íntimo de Enrique Guzmán es un extraordinario repositorio de eventos políticos y sociales del diario acontecer nacional desde 1876 hasta 1911. Es dinámico, de manera que el registro de lo acontecido cada día, fue creando todo un largo acervo histórico-social sobre Nicaragua y sus alrededores.

    Este Diario fue publicado por la Revista Conservadora en una separata en entregas mensuales de los años 1960, que es la que está publicada desde hace tres años en nuestra biblioteca virtual.

    Dada la importancia de este Diario para la historia nacional, hemos producido una nueva versión con la mejor calidad que hoy brinda la tecnología más avanzada del momento: más nitidez, más rapidez y más exactitud en la búsqueda. Hoy ofrecemos a nuestros usuarios esta nueva versión.

    Biblioteca Enrique Bolaños

  • PALABRAS PRELIMINARES Por fin salen a luz: después de haber permanecido inéditas, las Memorias completas de don Enrique Guzmán coincidiendo su publicación con el cincuentenario aniversario de su muerte acaecida en el mes de Mayo de 1911, tiempo suficiente para que los acontecimientos por él anotados y los juicios que le merecían las personas con quienes trataba que estampa en su Diario hayan entrado al dominio sereno de la Historia, habiendo pasado las unas a la Eternidad, y los otros a las cosas que fueron, a los sucesos que ocurrieron acerca de los cuales nunca se ha dicho la última palabra porque la Historia es una rectificación continua. En cuanto cabe la comparación de lo grande con lo pequeño, este trabajo que ahora ofrecemos al público lector puede igualarse a las Memorias que dejó escritas Saint Simon (Luis de Rouvroi) por la copiosa información que suministran sus páginas, en las que está comprendida la historia casera de Nicaragua y aún de las otras Repúblicas centroamericanas, en un lapso de 35 años. Si la pintura de que algunos personajes hace el autor de estas Memorias resultase no estar conforme con el original, la culpa no es del ojo sino del color del cristal que tenía puesto el pintor. Lo mismo dígase de cuantas personas se mencionan en estas páginas. Que son opiniones que circulaban entonces respecto de esas personas, juicios que pudieran estar errados, pero que era lo que se decía, o se les atribuía con razon o sin ella. Se ha especulado tanto con estas páginas íntimas de Don Enrique Guzmán que pudiera suceder que hubiera muchos que se lleven una desilusión, o se sientan defraudados como aconteció, con las Memorias de Talleyrand, publicadas en el siglo pasado, que no han correspondido al interés con que eran esperadas. En las de Don Enrique pudiera suceder que el lector no encuentre interesantes muchas de sus páginas, porque la vida ordinariamente aún la de los grandes hombres no ofrece de continuo hechos sensacionales que vengan la pena dejarse consignados. Pero en lo general la obra es trascendental tanto por la agitada vida del autor como por su estilo original, que le era peculiar así como por el tiempo que abarca haciéndola una de las fuentes más auténticas en que los historiadores pueden abrevarse para estudiar a fondo un período importante del pasado de nuestra vida nacional. Composicion de lugar. En el mes de Noviembre de 1875 el Gobierno que presidía Don Pedro Joaquín Chamorro descubrió un plan revolucionario que comprendía el apoderarse del Cuartel de Granada i el asalto del vapor del Lago. El Gobierno en vista de las diligencias seguidas por las autoridades de Granada dictó –en Consejo de Ministros- un Acuerdo por el que se expulsaban del país a los indiciados en este complot, entre los que se encontraba Don Enrique Guzmán. En virtud de este Acuerdo salió Guzmán de Granada embarcándose en San Juan del Sur con rumbo a Guatemala. Otros muchos nicaragüenses siguieron el camino del destierro, unos por estar comprendidos en el Decreto de proscripción y otros salieron voluntariamente en busca de auxilio de los Gobiernos de Occidente, llamados así los de las Repúblicas del Salvador y Honduras que dependían en lo militar del apoyo que recibían del Presidente de Guatemala Justo Rufino Barrios. No refiere Guzmán en sus Memorias los detalles de haber obtenido los elementos de guerra que les dió Guatemala a los emigrados nicaragüenses para traer una revolución a Nicaragua. El relato comienza desde su salida de la capital chapina llevando las armas y el dinero para esa expedición, pasando primero por El Salvador, de tránsito para Honduras, en cuyas fronteras con Nicaragua debía efectuarse la invasión. (Fin del recuadro)

    http://enriquebolanos.org/ www.enriquebolanos.org

  • 1876 Guatemala

    Mayo 25, 1876 A las siete de la mañana salí de Guatemala en un carruaje de las diligencias de Robles. Antes de emprender la marcha se nos hace pasar el equipaje en la Agencia y resulta que cada pasajero tiene que pagar de 4 a 6 pesos por su valija. Aunque la tarifa que el señor Robles ha hecho fijar en varios sitios públicos de la ciudad dice que el asiento de Guatemala a San José vale doce pesos, se nos obliga a pagar $16, los que unidos a cinco que me costó el equipaje, hacen 21 pesos, suma harto considerable para una distancia de 24 leguas y para los estrechos carruajes en que vamos apretados como sardinas. El señor Robles, único empresario de diligencias en Guatemala, es un español tan mal encarado como grosero y abusa frecuentemente de su monopolio y se complace en hacer rabiar a los viajeros que tienen la desgracia de caer en sus manos. Mientras se pesaban maletas, baúles, etc., hay un violento altercado entre el insolente empresario y Dn. Benito Fernández, comerciante hondureño, altercado a que dió lugar el Sr. Robles. La caravana se componía de tres carruajes y una carreta que llevaba los bagajes. En el mismo coche en que yo voy, el más pequeño por cierto, se acomodan Don Fernando Guzmán –mi padre- Don Benito y un hijo suyo de 12 años y un francés, Capitán de un buque surto actualmente en San José. En los otros dos carruajes van Ramón Rosa, José Saborío, Leandro Lacayo, el Gral. Felipe Solares, el Gral. Medinita, Carlos Murga, Enrique Soto, Manuel Arzú y otros varios. El camino es agradable, llueve ligeramente y se siente una brisa fresca. A las 10 a.m., llegamos a Amatitlán y nos hospedamos todos en el hotel “La Amistad”. Allí almorzamos perfectamente y a las doce salimos con dirección a Escuintla bajo un torrencial aguacero. Nos alojamos en el hotel del Comercio. Yo ocupo un cuarto con Don Fernando, L. Lacayo y Medinita. Dice la Geografía de C. A., que Escuintla tiene diez mil habitantes pero en verdad que no parece tan populosa. El clima es sano y agradable. Altura sobre el nivel del mar 1380 pies (Geografía por R. Toledo). Después de la comida sacó Felipe Solares de su carriel un naipe y se puso a tallar un monte, pero al poco rato uno de los apuntes tiró sobre la mesa un par de dados y se hizo el naipe a un lado. Yo perdí como 80 pesos. Mientras me acostaba se puso Medinita a dictarnos planes de campaña y a darnos consejos sobre la manera cómo debíamos derrocar al Gobierno de Don Pedro Joaquín Chamorro. De más está decir que mi padre, Leandro y yo escuchábamos la charla de nuestro compañero de cuarto con la misma atención que prestábamos a la lluvia que no cesaba un solo instante de caer. Acostado ya, en vez de atender a los consejos del héroe de Olancho, ponía atención a las tonadas andaluzas que en uno de los corredores del hotel entonaba Pepe Saborío acompañándose con una malísima guitarra. Mayo 26, 1876 Salimos de Escuintla a las siete de la mañana. Con la lluvia de anoche el camino está pésimo. A las 9 ½ llegamos a un lugarejo llamado El Naranjo, que dista solamente 4 leguas de Escuintla; allí debíamos almorzar. Llueve a cántaros desde las 10 a.m. Es imposible salir hasta que no escampe. Nos ponemos en marcha a la 1 p.m., aunque todavía llueve. El camino es un inmenso pantano. A las cinco de la tarde llegamos a San José y allí sabemos que el vapor “General Barrios” naufragó el día anterior. El Capitán del buque que es un suizo, el portugués Pereira a quien había conocido en Guatemala, y varios oficiales y marinos, acaban de llegar al puerto en una de las chalupas del vapor náufrago.

    http://enriquebolanos.org/ www.enriquebolanos.org

  • Cuentan éstos que una tempestad horrible lo obligó a salir a 70 millas mar afuera y como el vapor era bastante viejo no pudo resistir el furor del huracán, que a excepción de 14 soldados chapines, todos los pasajeros se habían salvado en lanchas y que por lo que hacía el vapor seguramente se encontraba ya en el fondo del mar, pues le entraba un pie de agua cada hora. A Dn. Fernando, a Leandro y a mí nos preocupa la suerte de seis nicaragüenses que se encontraban en el buque perdido y de cuyo paradero no hay noticia. Sobre todo sentiríamos que hayan perecido Tomás y Carlos Alemán, excelentes amigos nuestros. Temo que el naufragio del “Gral. Barrios” desaliente a este Gobierno y desbarate todos nuestros proyectos sobre Nicaragua. Aunque es vapor era viejísimo costó a Guatemala 80 mil pesos. Además, se perdieron en él más de 500 Remingtons, un cañón Krupp, y un obús. A nosotros debía servirnos de mucho en la campaña próxima contra Chamorro. Veo en esta catástrofe un triste preludio y así se lo digo a Leandro, pero éste, que no quiere nunca mostrarse abatido, manifestó cierta indiferencia filosófica y asegura que tan desgraciado suceso, no tiene mayor importancia. Med