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El Universal:Pag.E17 Impreso por: victorduran el 25/06/2010 a las 06:20:31 p.m. color 17 Sábado 26 de junio de 2010 [email protected] Estudiantes divisan una cueva en Marte Dieciséis jóvenes de entre 12 y 13 años de la escuela secundaria Evergreen, en Cottonwood, California, encontraron un agujero en lo que parecer ser una cueva en Marte. La NASA calculó que el cráter mide 190 por 160 metros de ancho y que tiene una profundidad de, por lo menos, 115 metros. (Redacción) ESPECIAL Síguenos en facebook en el grupo KIOSKO-ELUNIVERSAL Aparte de lo que yo pueda sentir como persona, Carlos Monsiváis era una figura de una presencia bárbara. Desayunábamos con él cada tres o cuatro semanas, y ya me he hecho a la idea de que voy a tardar un poco más en verlo” Vicente Rojo, artista plástico E N T R E V I STA VICENTE ROJO, artista plástico “LA CULTURA ES UN ANTÍDOTO CONTRA LA BARBARIE” FOTOS: ALMA RODRÍGUEZ I EL UNIVERSAL ESTUDIO. El artista presentará hoy, a las 12 del día, en la galería López Quiroga, la exposición “Función a tres pistas”, con obras inspiradas en poemas de José Emilio Pacheco Sonia Sierra [email protected] C ircos no es el primer libro entre Vicente Rojo y José Emilio Pacheco. Anterior- mente hicieron Jardín de ni- ños -edición limitada de se- rigrafías-, donde trataban en forma paralela recuerdos de sus in- fancias. Después vino Escenarios , con la galería López Quiroga. Los ha unido el mundo editorial, los suplementos culturales, el arte, la poe- sía, pero sobre todo una gran amistad. Precisamente, para celebrar los 70 años de Pacheco, Rojo le propuso reto- mar los poemas del libro Circo de noche y acompañarlos con una serie de obras abstractas, en una nueva edición. De su amistad con Pacheco, del cir- co, del arte, de México, de la ciudad perdida y de Carlos Monsiváis, habló el artista de origen catalán: ¿Qué le evoca a usted el circo? Me evoca la infancia; la mía y la de mis hijos. Es que yo tengo un siste- ma de trabajo en el que hago las co- sas siempre a través de recuerdos; para mí el recuerdo es muy impor- tante. Cuando trabajé, por ejemplo, la serie “Escenarios”, que tenía que ver con muchos elementos visuales, nunca recurrí a una fotografía de una pirámide o de un volcán. Yo siempre partí de tal como las recordaba. ¿Cuál es el recuerdo del circo que tiene de su infancia? Bueno, ha cambiado totalmente. Era muy colorido, alegre; los niños disfru- tábamos o sufríamos de acuerdo con las proezas de los cirqueros. Pero aho- ra, con el paso de los años, me gustó trabajar ese circo un poco apagado. Ya no puedo verlo, obviamente, como lo veía de niño. Hay una relación muy cercana entre Pacheco y usted... Hay una amistad de fines de los años 50, cuando él comenzó a publi- car y coincidimos primero en el suple- mento “La cultura en México” de la revista Siempre! , que dirigía Fernando Benítez. Él nos invitó a José Emilio, como jefe de redacción, y a mí, como director artístico, a colaborar en el su- plemento que estaba creando, des- pués de que había desaparecido “Mé- xico en la cultura”, del diario Noveda- des . Fue un momento de mucha estre- chez porque el trabajo ahí era muy ne- cesario; había que estar buscando muchas cosas. Ahora, la mayor parte de lo que uno tiene que buscar está a la mano o en Internet. En aquel mo- mento había que estar inventando un suplemento cada semana. José Emilio ha sido muy cercano desde que nos conocimos. Siempre supe, como muchos, que era muy bueno. No he necesitado, con los premios que ha recibido, saber que es un poeta tan importante. Usted trabaja en series, ¿el circo es su nueva serie? En realidad es como un paréntesis. Desde hace un par de años tengo una serie que se llama “Escrituras”, donde trataba de inventar mis propios alfabe- tos. Este fue como un desliz que parte también de unas escrituras que son los poemas de José Emilio. No se integra a lo que había hecho con anterioridad, pero para mí sí tiene ese mismo senti- do de partir de una escritura. “Escritu- ras” viene del conocimiento, de la oportunidad que he tenido de trabajar con amigos excepcionales que general- mente eran escritores. Después de “Escrituras”, hice el año pasado “Correspondencias”, un ho- menaje a 24 figuras muy importantes a lo largo de mi trabajo y mi vida. Fueron 24, pero pudieron ser 400: ¡Cuántas personas no nos han influido, orienta- do, educado: escritores, cineastas, mú- sicos, pintores! ¿Qué serie trabaja ahora? Continuaré con mis alfabetos. De momento son esculturas, letras con vo- lumen, obviamente letras falsas. ¿Cuándo siente que una serie está completa? He notado que cuando en una serie van entrando elementos que no perte- necen ahí, están anunciando otra cosa que no sé muy bien lo que va a ser, pero entonces sé que lo que venía trabajan- do lo terminé. Me tengo que apoyar en esas pequeñas luces, sombras o man- chas que me están indicando que ya entré en otro tema. Habla del recuerdo como una cons- tante de su obra... Hice durante cinco años, en los 70 u 80, una serie que se llamó precisamen- te “Recuerdos”, en la que traté de plas- mar lo que habían sido los recuerdos de infancia; allí había recuerdos que tenía, por ejemplo, de los cuadernos escola- res porque, como soy zurdo, siempre estaban manchados con tinta, me rega- ñaban. Traté de darle vuelta a esa in- fancia difícil -por otros motivos tam- bién. El recuerdo sigue siendo una ma- nera de trabajar. ¿De qué forma el exilio está presente en las series recientes? El homenaje que le hice a 24 figuras da cuenta de aquellos que a lo largo de mi vida han estado presentes. El re- cuerdo para mí es una presencia, no al- go que queda allá atrás. ¿Cuál es el recuerdo de la ciudad de México? Es una ciudad que para ustedes es inimaginable. Yo la conocí en el año 49, era una ciudad muy luminosa. La sigo viendo como muy luminosa, a pesar de que ya no lo es; esa imagen se me que- dó. Era una ciudad, desde mi punto de vista muy clara, muy limpia. El centro era muy caminable, de día, de noche. Esa luz me deslumbró. ¿Es asiduo espectador del arte que se hace en al ciudad No, lo fui durante muchísimos años, lo fui por vocación y por nece- sidad buscando, precisamente, en quién apoyarme o a quién robar, o a quién plagiar. No creo que exista ese artista absolutamente independien- te o libre de contaminaciones. Pero de unos años para acá no; la ciudad de México se ha vuelto mucho más complicada, y paso mucho más tiempo en el estudio. ¿Qué piensa de las nuevas genera- ciones de artistas? Las conozco, sé que existen, leo la prensa, las revistas, algún libro con relación a ello, pero no conozco pro- fundamente. Sé que hay un gran mo- vimiento, siempre lo ha habido en México, que es un país riquísimo en artes visuales, ya no se diga en lite- ratura y en poesía. ¿Ve a México en crisis? Sí, por supuesto que estamos en crisis. Es una crisis profunda. Pero me he movido siempre en el campo de la cultura y de la edición, y creo que la cultura es un gran antídoto contra la barbarie. Debemos seguir empeñados en que nuestro trabajo domine esa barbarie en la que nos quieren encerrar. México tiene una serie de institucio- nes que apoyan a la cultura aún dentro de este momento tan revuelto. No hay ningún país que tenga dos canales cul- turales de televisión, simplemente; pa- ra no hablar de la UNAM, el Fondo de Cultura Económica, el Instituto Nacio- nal de Bellas Artes, son instituciones muy sólidas. Confpio en que eso se va a mantener y acabará ganando. Quizás yo ya no lo vea. Uno de los hombres que en México le dio ese lugar a la cultura fue Car- los Monsiváis... Sí, sin duda. Fue una pérdida muy, muy dolorosa para mí. Al igual que co- nocí a José Emilio a fines de los 50, co- nocí también a Carlos, colaboramos juntos. Cuando Fernando Benítez se retiró del suplemento de Siempre! ”, él fue el director. Yo trabajé con él otros cuatro o cinco años. Tuvimos mucha relación en Ediciones Era por los li- bros que allí se publicaron. Aparte de lo que yo pueda sentir como persona, él era una figura de un volumen, de una presencia bárbara. Bárbara (Jacobs) y yo desayunába- mos con él, cada tres o cuatro semanas, y ya me he hecho a la idea de que voy a tardar un poco más en verlo. Algunos de sus hijos han elegido el arte como vocación, cómo es su rela- ción con ellos y el arte? Mis éxitos, si los he tenido, tienen que ver con la vida privada. Con el amor y con la amistad; y como su nombre lo indica, prefiero no hablar de ello. Pero mi relación con mis hijos es excelente. CORTESÍA GALERÍA LÓPEZ QUIROGA GOUACHE. Cincuenta obras en esta técnica forman parte de la muestra

VICENTE ROJO, artista plástico · artista plástico E N T R E V I STA VICENTE ROJO, artista plástico “LA CULTURAES UN ANTÍDOTO CONTRA LA BARBARIE” FOTOS: ALMA RODRÍGUEZ I

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Page 1: VICENTE ROJO, artista plástico · artista plástico E N T R E V I STA VICENTE ROJO, artista plástico “LA CULTURAES UN ANTÍDOTO CONTRA LA BARBARIE” FOTOS: ALMA RODRÍGUEZ I

El Universal:Pag.E17 Impreso por: victorduran el 25/06/2010 a las 06:20:31 p.m. color

17Sábado 26 de junio de 2010

s o c i e d a d @ e l u n i ve rs a l . c o m . m x

Estudiantes divisan una cueva en MarteDieciséis jóvenes de entre 12 y 13 años de la escuela secundariaEvergreen, en Cottonwood, California, encontraron un agujeroen lo que parecer ser una cueva en Marte. La NASA calculóque el cráter mide 190 por 160 metros de ancho y que tieneuna profundidad de, por lo menos, 115 metros. (Redacción)

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Síguenos en facebook en elgrupo KIOSKO-ELUNIVERSAL

Aparte de lo queyo pueda sentircomo persona,

Carlos Monsiváis era unafigura de una presenciabárbara. Desayunábamoscon él cada tres o cuatrosemanas, y ya me hehecho a la idea de quevoy a tardar un pocomás en verlo”

Vicente Rojo,artista plástico

E N T R E V I STA VICENTE ROJO, artista plástico

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E S T U D I O. El artista presentará hoy, a las 12 del día, en la galería López Quiroga, la exposición “Función a tres pistas”, con obras inspiradas en poemas de José Emilio Pacheco

Sonia Sierras s i e r r a @ e l u n iv e r s a l .co m . m x

Ci rcos no es el primer libroentre Vicente Rojo y JoséEmilio Pacheco. Anterior-mente hicieron Jardín de ni-ñ os -edición limitada de se-rigrafías-, donde trataban

en forma paralela recuerdos de sus in-fancias. Después vino Esce n a r i os , conla galería López Quiroga.

Los ha unido el mundo editorial, lossuplementos culturales, el arte, la poe-sía, pero sobre todo una gran amistad.Precisamente, para celebrar los 70años de Pacheco, Rojo le propuso reto-mar los poemas del libro Circo de nochey acompañarlos con una serie de obrasabstractas, en una nueva edición.

De su amistad con Pacheco, del cir-co, del arte, de México, de la ciudadperdida y de Carlos Monsiváis, habló elartista de origen catalán:

¿Qué le evoca a usted el circo?

Me evoca la infancia; la mía y la demis hijos. Es que yo tengo un siste-ma de trabajo en el que hago las co-sas siempre a través de recuerdos;para mí el recuerdo es muy impor-tante. Cuando trabajé, por ejemplo,la serie “Es ce n a r i o s ”, que tenía quever con muchos elementos visuales,nunca recurrí a una fotografía de unapirámide o de un volcán. Yo siemprepartí de tal como las recordaba.

¿Cuál es el recuerdo del circo quetiene de su infancia?

Bueno, ha cambiado totalmente. Eramuy colorido, alegre; los niños disfru-tábamos o sufríamos de acuerdo conlas proezas de los cirqueros. Pero aho-ra, con el paso de los años, me gustótrabajar ese circo un poco apagado. Yano puedo verlo, obviamente, como loveía de niño.

Hay una relación muy cercana entrePacheco y usted...

Hay una amistad de fines de losaños 50, cuando él comenzó a publi-car y coincidimos primero en el suple-mento “La cultura en México” de larevista S i e m p re ! , que dirigía FernandoBenítez. Él nos invitó a José Emilio,como jefe de redacción, y a mí, comodirector artístico, a colaborar en el su-plemento que estaba creando, des-pués de que había desaparecido “Mé -xico en la cultura”, del diario Noveda -d es . Fue un momento de mucha estre-chez porque el trabajo ahí era muy ne-cesario; había que estar buscandomuchas cosas. Ahora, la mayor partede lo que uno tiene que buscar está ala mano o en Internet. En aquel mo-mento había que estar inventando unsuplemento cada semana.

José Emilio ha sido muy cercanodesde que nos conocimos. Siempresupe, como muchos, que era muybueno. No he necesitado, con lospremios que ha recibido, saber quees un poeta tan importante.

Usted trabaja en series, ¿el circo essu nueva serie?

En realidad es como un paréntesis.Desde hace un par de años tengo unaserie que se llama “Es c r i t u ra s ”, dondetrataba de inventar mis propios alfabe-tos. Este fue como un desliz que partetambién de unas escrituras que son lospoemas de José Emilio. No se integra alo que había hecho con anterioridad,pero para mí sí tiene ese mismo senti-do de partir de una escritura. “Escritu -ra s ” viene del conocimiento, de laoportunidad que he tenido de trabajarcon amigos excepcionales que general-mente eran escritores.

Después de “Es c r i t u ra s ”, hice el añopasado “Co r re s p o n d e n c i a s ”, un ho-menaje a 24 figuras muy importantes alo largo de mi trabajo y mi vida. Fueron24, pero pudieron ser 400: ¡Cuántaspersonas no nos han influido, orienta-do, educado: escritores, cineastas, mú-sicos, pintores!

¿Qué serie trabaja ahora?

Continuaré con mis alfabetos. Demomento son esculturas, letras con vo-lumen, obviamente letras falsas.

¿Cuándo siente que una serie estáco m p l e t a?

He notado que cuando en una serievan entrando elementos que no perte-necen ahí, están anunciando otra cosaque no sé muy bien lo que va a ser, peroentonces sé que lo que venía trabajan-do lo terminé. Me tengo que apoyar enesas pequeñas luces, sombras o man-chas que me están indicando que yaentré en otro tema.

Habla del recuerdo como una cons-tante de su obra...

Hice durante cinco años, en los 70 u80, una serie que se llamó precisamen-te “R e c u e rd o s ”, en la que traté de plas-mar lo que habían sido los recuerdos deinfancia; allí había recuerdos que tenía,por ejemplo, de los cuadernos escola-res porque, como soy zurdo, siempreestaban manchados con tinta, me rega-ñaban. Traté de darle vuelta a esa in-fancia difícil -por otros motivos tam-bién. El recuerdo sigue siendo una ma-nera de trabajar.

¿De qué forma el exilio está presenteen las series recientes?

El homenaje que le hice a 24 figurasda cuenta de aquellos que a lo largo demi vida han estado presentes. El re-cuerdo para mí es una presencia, no al-go que queda allá atrás.

¿Cuál es el recuerdo de la ciudad deM é x i co ?

Es una ciudad que para ustedes esinimaginable. Yo la conocí en el año 49,era una ciudad muy luminosa. La sigoviendo como muy luminosa, a pesar deque ya no lo es; esa imagen se me que-dó. Era una ciudad, desde mi punto devista muy clara, muy limpia. El centroera muy caminable, de día, de noche.Esa luz me deslumbró.

¿Es asiduo espectador del arte quese hace en al ciudad

No, lo fui durante muchísimosaños, lo fui por vocación y por nece-sidad buscando, precisamente, enquién apoyarme o a quién robar, o aquién plagiar. No creo que exista eseartista absolutamente independien-te o libre de contaminaciones. Perode unos años para acá no; la ciudadde México se ha vuelto mucho más

complicada, y paso mucho mástiempo en el estudio.

¿Qué piensa de las nuevas genera-ciones de artistas?

Las conozco, sé que existen, leo laprensa, las revistas, algún libro conrelación a ello, pero no conozco pro-fundamente. Sé que hay un gran mo-vimiento, siempre lo ha habido enMéxico, que es un país riquísimo enartes visuales, ya no se diga en lite-ratura y en poesía.

¿Ve a México en crisis?

Sí, por supuesto que estamos encrisis. Es una crisis profunda. Perome he movido siempre en el campode la cultura y de la edición, y creoque la cultura es un gran antídotocontra la barbarie. Debemos seguirempeñados en que nuestro trabajodomine esa barbarie en la que nosquieren encerrar.

México tiene una serie de institucio-nes que apoyan a la cultura aún dentrode este momento tan revuelto. No hayningún país que tenga dos canales cul-turales de televisión, simplemente; pa-ra no hablar de la UNAM, el Fondo deCultura Económica, el Instituto Nacio-nal de Bellas Artes, son institucionesmuy sólidas. Confpio en que eso se vaa mantener y acabará ganando. Quizásyo ya no lo vea.

Uno de los hombres que en Méxicole dio ese lugar a la cultura fue Car-los Monsiváis...

Sí, sin duda. Fue una pérdida muy,muy dolorosa para mí. Al igual que co-nocí a José Emilio a fines de los 50, co-nocí también a Carlos, colaboramosjuntos. Cuando Fernando Benítez seretiró del suplemento de S i e m p re ! ”, élfue el director. Yo trabajé con él otroscuatro o cinco años. Tuvimos mucharelación en Ediciones Era por los li-bros que allí se publicaron. Aparte delo que yo pueda sentir como persona,él era una figura de un volumen, deuna presencia bárbara.

Bárbara (Jacobs) y yo desayunába-mos con él, cada tres o cuatro semanas,y ya me he hecho a la idea de que voya tardar un poco más en verlo.

Algunos de sus hijos han elegido elarte como vocación, cómo es su rela-ción con ellos y el arte?

Mis éxitos, si los he tenido, tienenque ver con la vida privada. Con elamor y con la amistad; y como sunombre lo indica, prefiero no hablarde ello. Pero mi relación con mishijos es excelente.

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