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INTITULADO LA FALSA DEVOTA todito yo , como gane la gracia de mi morena. Criada. Siéntate, y dime algo bueao, que me muero de tristeza. Ss sientan. Majo. I Qüé te puedo yo decir,

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Text of INTITULADO LA FALSA DEVOTA todito yo , como gane la gracia de mi morena. Criada. Siéntate, y...

  • S AYNETE NUEVO

    I N T I T U L A D O

    LA FALSA D E V O T A POR D. RAMON DE LA CRUZ.

    PARA ONCE PERSONAS.

    V e d , m a d r e s d e f a m il ia , e n e s te e x e m p lo Q u é v a l d r á n v u e s t r a s t ib ia s o ra c io n e s E n la Ig le s ia , d c x a n d o v u e s t r a s casas A.1 e s c á n d a lo e x p u e s ta s , y a l d eso rd en «

    EN VALENCIA.

    P O R J O S E F E R R E R D E O R G A . AÑO 1 8 1 3 .

    Se hallará en la L ib re r ía de Jo ié Car'os Navarro Calle de la Lonja €te la Seda \ y asimismo un ¿ran surtido de Comedias antiguas y mo­

    dernas ^Tragedias , Autos sacrameníaUs, Sayneits r Uuij’ersona.es.

  • PERSONAS. Una señora. Beata, o falsa devota. La señorita , su hija. El Amo de casa. La Criada. El Page. El Barbero. Un Majo. Maestro de Música. Maestro de Bayle. Un Petimetre. Un Vecino, Abogado.

    La Escena se representa en una casa particular de Madrid.

  • E L TE A TR O R E P R E S E N T A S A L A D E C A SA PARTICXÍLAR, A D O R N A D A con sillas , una mesa decente, y en ella un salterio y un violin:

    habrá una guitarra igualmente en una silla ,

    S a h la Criada lim piando , y cantan- do lo que quisiere. Antes de

    acabar sale el M aestro á e salterio.

    M aest. E l s o me gusta , querida , que esté la gente contenta.

    Criad. Señor M jes tro de salterio, me tiene usté á su obediencia.

    M aest. i ' í Ja seño r ita? Criad. E s tá

    consultando á la toaleta, si hoy amanece mas linda que estaba ay e r , ó mas fea.

    M aest. V a y a usté á av isar la . C riad, A ntes

    quisiera que usté me diera una lección á hurtadlUas.

    M aest. j De salterio! Criad. I Pues qué piensa

    que no ad e lan ta rá mas que mi ama si quisiera? V a y a , hágalo usté , que yo le d a ré un p a r de pesetas cada mes de mi salario.

    M aest, l Y á ti de que te aprovecha ap ren d er esos primores d e dam a?

    Criad. S o y A lcarreSa , que estamos en posesioti de pasa r desde doncellas de las casas á señoras; y aunque esto no me suceda, a l page le gusta mucho la música , no desdeña mis ojeadillas..*. N o quiero*!.«

    vaya , que me da vergüenza. M aest. Ya , y no tienes malas manos

    para manejar las cuerdas. Criad. ¿Q u ie re usté oir un minuete,

    que yo me he sacado á fuerza de es tudiar quando mis amas en casa sola me dexan?

    M aest. A ver , hija. Criad. Si me yerro

    avise usté. M aest. V im os , perla. Toca el minué en pie , estando el saU terio sobre la mesa , y el Maestro detrás \ á la mediación sale el Bar­

    bero que los oye , llega , y la da un golpe en las espaU

    das enfadado. Barb, Señorita, Criad. jO ia ! ¿Q u ién tiene

    conmigo tan ta llaneza ? Barb. Quien puede.... Criad. ¿ Cómo ? Barb. H acer fa lta ,

    si acaso el amo me espera para afeytarse.

    Criad A buen tiempo; y ha ya mas de hora y media que salió el amo,

    Barb. M ejor. M aest M ¿ ha gustado usté, Manuela:

    rep ita , y cuente con un M ies tro que la desea servir.

    Criad. Cuente usté igualmente pa ra quanto se le ofrezca conmigo.

    A z

  • M aest. Bien., Barb. M.inoIIta. C riad ¿ Q ué cosa ? Biirh. Con la licencia

    del s?;ñor , oiga usté a p a r te j harem os acá o tra cuenta.

    S¿ apartan. Criad. V aya. Barb. ¿ Será cosa de

    dür á ust€ 1% enhorabuetia ^ Qü'ido.

    Criad. SÍ s e ñ o r , se fue enfadadot Disimulando,

    y que como- usté le vuelva á hacer o tra falta , Irá rodando por k escalera^

    Barb. Q ue no es eso. Criad. Será esotro.

    A v«r qué tal toco es/a c o n tra d an za .

    Se vuelve al Maestro, Barb. D e los hombres

    de bien es>tener prudencia: ap>»- el amo está en la ofrcina: el ama se irá á la Iglesia desde las once á- ia u n a t el pf'junclo irá con e lh ; Li niña coa los Maestros d iv ert ida , . . . quando sea tiempo y razón v o lveré callandito por la puer ta d e la cocina ; y supuesio- que ía gente que solfea la gusta , procurarem os que uo quede descontcnia. vase.

    Criad, bien ? al M aestro, M íieit. 'Toque üsté con brio..

    Sale »1 Vage. M ald ita sea la, isscofieta,

    y quien es p ig e en M adrid sin siete pares de pieruasj uno para cada dia de la semana.

    D entro la ímorita» Manuela.

    Criad, Q ue llama la señorita, '^age. A tí es. Criad, Ves á entretenerla

    un r a t o , mientras q:ue yo d is fru to de las fínezas del señor M aestto ,

    ¿ Cómo ? M aest. E nseñándo la 1a fuerza ,

    de los pianos y los fortes, Vage. N o gusto yo de que tengan

    altos y baxos las mozas: ves á hacerme la cazuela de sopas de gato que d a la órden ^ ó la regla de esta casa para almuerzo^ y de músicas te dex>iy que no debts cantar quando mis trfpas te clam orean.

    Criad H-*z lo que mando., Vage^ ¡ Ola !

    ¿A roí me vienes con esas? Yo te qu ita ié la gana de mu5Íca y cuchufieras.

    M aeit. Con efecto , el pagecito parece que se interesa con usté.

    Criad. Hasta ahora no h a y en e l caso cosa cierta^ pero si. no hallo o tra cosa ca rgará con la prebenda.

    M aest. V a m o s , mi v i d a , que toca» de pasmo..

    Sale la seríorita.

  • Señorita, Sea enliora tuena, Con ironía.

    señor M ies tro . M acst. Señora,

    pareciéodom e que era aun temprano , me detuvo la añcion de la doncella.

    S d ñ ír .B u jn i a f ic ió n ,q u e es graciosa. M aest. D igo la añc ioa que mu¿scra

    á la música. Señorita. Ya , ya. Criad. Si usted o tra cosa piensa,

    Humilde, señora .. . .

    Señorita. L o que pienso es en que eres una puerca,

    Irritada. ho lgazana y presumida. ¿ Q a ié n te ha d ado la insolencia de llegar á mi salterio, quizá con las manos llenas d e ? . . „

    Criad. ¿ Dá qué ? Poquito á poco, que si algo se las pega será la r o ñ i y los piojos

    R isudta. que saco de la cabeza de usia , quando la peyno.

    Señorita. Eres una bachillera. 2 Piojos yo ?

    Criada. Pocos : ayer solo hubo quince docen^as; J p i ro qué c o l a s ! ni los Monagos de las Salesas.

    Señorita. Pícara , desvergonzada, como agarre una sille ta .. ..

    Criada, Se g u a rd a rá usté. Señorita. Veremos....

    Con ademath

    Sale la Beatn con m a n fo , hasquinas de lana , rosario gordo ^ c .

    y el Page. Beata. J isu s ̂ J e s ú s , ¿quién altera

    la paz de casa ? Siñorita E s ta infame:

    m adre , y si usté no la echa, me iré yo,

    BíflfíJ. ¡ Q j é bien decía el P ad re en las Baronesas: que no hay punto en que no esté tentando á las almas buenas nuestro común adversario! ¡M i h i j i , que es una sierva del S í ñ o r , que solamente en sus diversiones piensa de m ú s icas , de visitas, y de s a rao s , que apenas la dexan lugar al d ía de hacer labor : la doncella, que aunque tiene en el coser y en el ap lanchar torpeza, en dexándola que salga a l b.ilcon á hacer dos muecas al B arberíllo de enfrente, y que los dias de fiesta sal^a por t a rd e y mañana al p rado y á la com :d ia , es dócil como una m alvaj por la insugestion perversa de patillas ( D ios nos l i b r e )

    Se santigua. tienen las almas in q u ie ta s ! Pues no me inquietará á mí, aunque se me cayga acuestas Ja casa , ó la pongan fuego. N iñ o , vamos á la Iglesia á o ir doce ó trece Misas, porque el Señor nos defienda

    B

  • de nuestros tres enemigos; y acá vosotras paciencia, hijas mias , que el Señor también la tuvo ; y en esta v ida morral , es precisa. Que tengáis puesta la mesa á tiempo , porque esta tarde tengo que ir á la Novena temprano : vendré á la una, y á las dos ya estaré fuera de casa. Señor Maestro, cuide usté de que no prenda el fuego de la discordia en sus almas.

    Señorita. Usté crea. M aestro. Señora ., .. Beata. Y como que creo

    en quanto la fe me enseña. Vamos , que es tarde .

    M ira el relox, Page. A dorm ir

    un p a r de horas á la Iglesia Vanse los dos.

    Señorita. { Q ué cosas tiene roí m adre! Criad. N o hay en el mundo mas bella

    señora. Señorita. Porque no riñe;

    pues yo te ‘ aseguro perra... . M aestro. Vamos, señorita. Criada. A g u r ,

    que voy á hacer mis haciendas. Vase.

    Maestro. ¿V am os á d a r lección? Señorita. N o

    como yo á segunda mesa Con enfado.

    jamas. Maestro. T a l vez yo también

    he comido á la que dexa

    el M aestro de bay lar . ScñonV.Un hombre es que no me peta. Maestro. Tampoco á mí la Criada-. Señor.Hoy no he de d a r quando venga

    la lección. Maestro. N i yo tampoco

    daré o tra á . l a M anuela . Señorita. ¿Sí? Maestro. L o juro. Señorita. Pues toquemos,

    y queden las paces hechas. Toca la Stñorita lo que quisiere , y

    sale el Petim ette escuchando. Maest. ¿ Quién est á a hí ? pa se adela nte. Señorita. I Q uién es?

    Sale el Petimetre, Petimetre. Quien quereis que sea,

    sino quien absorto al dulce eco de vuestras cadencias, ni bien vivo , ni bien muero, ni bien sale , ni bien entra .

    M aestro. V iva. Señor/ífl. Tom e usté asiento. Maestro. Parece que usté se eleva. Petimet